En España, los partidos discuten sobre el significado de «gobierno de cooperación».

Ahora que se ha nombrado a los nuevos alcaldes de España, algo se está moviendo de nuevo en la política nacional. Casi dos meses después de las elecciones generales que dieron la victoria al Partido Socialista (PSOE) pero entregaron un parlamento fracturado, el primer ministro en funciones, Pedro Sánchez, ha comenzado a trabajar en serio para lograr un acuerdo que le permita formar un gobierno.

Sánchez se reunió el lunes con Pablo Iglesias, jefe del partido antiausteridad Podemos, para discutir la naturaleza exacta del «gobierno de cooperación» que ambos líderes anunciaron recientemente. Esta reunión, que fue reportada por primera vez por eldiario.es, no salió bien, según fuentes familiarizadas con la situación.

El principal obstáculo es el hecho de que Iglesias quiere posiciones en el Gabinete que reflejen el peso de su partido con respecto al PSOE en el parlamento (42 escaños frente a 123), mientras que Sánchez rechaza esta idea.

En cambio, el líder del PSOE, que originalmente quería liderar un gobierno minoritario con el apoyo del grupo Unidas Podemos, ahora está dispuesto a ofrecer a Iglesias puestos gubernamentales de nivel medio, pero no carteras ministeriales.

Además, Sánchez ofrece hacer de Podemos su socio preferencial y que ambas partes firmen un programa conjunto antes de su propia investidura en el Congreso.

La semana pasada, ambos partidos anunciaron que habían acordado un «gobierno de cooperación» para sustituir al gobierno de coalición buscado inicialmente por Podemos, que quedó cuarto en las elecciones del 28 de abril tras las del PSOE, el Partido Popular (66 escaños) y Ciudadanos (57 escaños).

El anuncio tenía por objeto iniciar las negociaciones que habían estado en suspenso mientras los españoles volvían a votar el 26 de mayo en las elecciones locales y regionales. Esos votos rindieron consejos y asambleas igualmente divididas, enviando a los partidos a una carrera para forjar alianzas de gobierno. En Madrid, un acuerdo entre el PP, Ciudadanos y la extrema derecha Vox expulsó a la alcaldesa de izquierda Manuela Carmena, y en Barcelona los socialistas y Manuel Valls de Ciudadanos, ex primer ministro de Francia, se unieron para apoyar a la titular, Ada Colau, por encima de Ernest Maragall del separatista Partido Republicano Catalán (ERC).

Coalición vs. cooperación
Para Iglesias, un gobierno de coalición y un gobierno de cooperación son esencialmente lo mismo: un ejecutivo conjunto en el que Podemos ocuparía un tercio de los cargos del Gabinete, lo que refleja su propio peso en relación con el PSOE dentro del Congreso: 42 a 123. Pero para Sánchez, significa hacer de Podemos su socio prioritario para las decisiones clave, redactar un acuerdo de investidura que influiría en la agenda política durante el mandato de Sánchez, y ofrecer a Podemos puestos de nivel medio en su administración.

Hasta ahora, Iglesias ha dicho muy claramente que aceptará nada menos que puestos ministeriales para su partido. Mientras tanto, el PSOE está presionando al PP y a Ciudadanos para que al menos se abstengan en la votación de investidura, donde Sánchez buscará ser nombrado oficialmente como presidente del Gobierno de España. Todavía no hay fecha para esta votación, aunque fuentes socialistas hablan de la primera o segunda semana de julio.

Si Sánchez fracasara en su intento de formar un gobierno, y ningún otro candidato exitoso se presentara, los españoles se enfrentarían a unas nuevas elecciones generales, la cuarta desde diciembre de 2015, cuando se produjo un escenario similar, lo que obligó al país a repetir las elecciones en junio de 2016.

Añadir comentario