El PSOE y Podemos luchan por salir del punto muerto mientras se avecina la investidura

Los debates se han abierto en el Congreso antes de la ceremonia de investidura presidencial prevista para el jueves, y la izquierda Podemos y el PSOE (socialistas) todavía tienen que llegar a un acuerdo sobre si gobernar en coalición o si el primero vota para que el segundo siga adelante en minoría.

El líder del PSOE y presidente en funciones Pedro Sánchez (en la foto) ha hecho algunas concesiones en su programa para acomodar a Podemos, incluyendo el compromiso de gastar un mínimo del 5% del PIB en educación, independientemente del estado de la economía; elevar el salario mínimo mensual para un trabajo a tiempo completo a 1.200 euros al final de su mandato -previsto para mayo de 2023- y proteger’Madrid Central’, el corazón sin coches de la capital que ahora está amenazado por el nuevo ayuntamiento de derechas, y extenderlo a todas las ciudades y pueblos grandes con más de 50.000 habitantes.

Sánchez se ha comprometido, por iniciativa propia, a poner en vigor una Ley Estatal de Vivienda que ponga fin a los «aumentos abusivos de los precios de los alquileres», a garantizar que las pensiones del Estado aumenten anualmente al menos en la misma medida que la inflación, y a abolir la llamada «Ley Mordaza» introducida por el anterior gobierno de derechas y en la que las manifestaciones y protestas sin el permiso escrito de las autoridades provinciales podrían ser sancionadas con una multa de hasta 600.000 euros.

Todas estas medidas se encuentran entre las principales prioridades de Podemos.

En su discurso de apertura del debate sobre la investidura, Sánchez habló de la urgente necesidad de una política migratoria a escala europea para evitar más muertes en el Mediterráneo, elogiando la labor de los guardacostas españoles que rescatan balsas de inmigrantes en las costas del sur del país.

Sánchez también quiere establecer un «estatuto de experiencia laboral» para proteger a los graduados y a los que abandonan la universidad y realizan prácticas en empresas para aprender la profesión a la que quieren acceder, y que a menudo no son remunerados.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha accedido a no insistir en que sea vicepresidente -algo que Sánchez no apoyaría-, pero a cambio quiere que un tercio del gabinete que está a punto de formarse esté formado por parlamentarios de Podemos.

Sánchez parecía abierto a ello, pero Iglesias le ha criticado por no ofrecer «nada de sustancia» para que el partido de este último se haga cargo, ya que Sánchez insiste en que el PSOE controle políticas como el salario mínimo, la escolarización gratuita de los menores de tres años y la reducción de las facturas de electricidad.

Iglesias acusó a Sánchez de ofrecerle un «papel meramente decorativo» como vicepresidente, lo que Sánchez niega.

Los dos líderes de izquierda también discrepan sobre el tema de la independencia de Cataluña – Sánchez insiste en que «no hay presos políticos en España», refiriéndose a los políticos regionales que han estado encarcelados desde octubre de 2017 por organizar un controvertido referéndum sobre la secesión – mientras que Iglesias dice que Cataluña «no merece» ser «constantemente amenazada» por un gobierno nacional o «mantenida detrás de un muro», cree que el estancamiento puede resolverse mediante «un debate abierto» e insiste en que «puede esperar».

Catalunya es, según Iglesias, un arma y una excusa de la derecha para justificar su negativa a apoyar la candidatura presidencial de Sánchez.

Sánchez, hablando de las negociaciones que no han cesado desde el viernes, dijo: «Venimos de dos tradiciones de izquierda muy diferentes y estamos descubriendo que no es fácil llegar a un punto de consenso.

«Pero nada que valga la pena es simple, y lo que tenemos frente a nosotros vale la pena».

Iglesias insta a Sánchez a «escuchar al electorado» y a poner toda su energía en llegar a un acuerdo entre ellos para que la izquierda gobierne España.

Los principales partidos de la oposición -Ciudadanos de centro-derecha, el derechista PP y el de extrema derecha Vox- han anunciado sus intenciones de votar ‘no’ a Sánchez como presidente en la ceremonia de investidura.

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