Los primeros «bebés robados» confirmados en España encuentran a su familia a través de un banco de ADN

La primera mujer reconocida por los tribunales españoles como una de las llamadas «bebés robados» del país reveló hoy que ha conseguido localizar a su familia biológica tras 32 años de búsqueda. Gracias a una base de datos de ADN en Estados Unidos, Inés Madrigal ha sido puesta en contacto con una prima segunda, que le informó que sus hermanos biológicos también la estaban buscando.

En una conferencia de prensa celebrada hoy en Madrid, Madrigal describió que encontrar a su «verdadera familia» como un «triunfo».

Durante la última década, más o menos, ha surgido que durante la dictadura de Francisco Franco, una red de monjas y médicos de ciertos hospitales había tomado bebés de familias pobres o de madres solteras y se los había dado a padres ricos incapaces de concebir. Se cree que el sistema irregular estuvo en funcionamiento hasta 1990, mucho después de la muerte de Franco en 1975 y el retorno de la democracia a España a finales de la década de 1970.

En octubre del año pasado, la Audiencia Provincial de Madrid descubrió que Eduardo Vela, un médico jubilado que ahora tiene 86 años, fue el autor de los tres delitos de los que había sido acusado en el primer juicio de «bebé robado» de España: secuestro de niños, fingir un nacimiento y falsificación de actas de nacimiento y otros documentos oficiales relacionados con Madrigal. Sin embargo, no se le impuso una pena de prisión ni ningún otro tipo de castigo sobre la base de que el plazo de prescripción de los delitos había expirado.

En una rueda de prensa celebrada hoy en Madrid, Madrigal calificó de «triunfo» a su «verdadera familia», aunque la noticia para ella es agridulce, ya que desde entonces ha descubierto que su madre biológica murió en 2013 a la edad de 73 años.

Madrigal nació en 1969 en la Clínica San Ramón de Madrid, pero fue obsequiada por la doctora Vela a su madre adoptiva, Inés Pérez, que también falleció en 2013 en medio de un proceso judicial por la adopción. Durante el juicio, Pérez afirmó que ella no pagó nada por el niño, y que el bebé había sido dado en adopción porque había nacido de una mujer casada, y el padre no era su esposo.

La clínica de San Ramón cerró en 1982 y no se ha encontrado el registro de nacimientos del hospital.

La clínica de San Ramón cerró en 1982 y no se ha encontrado el registro de nacimientos del hospital. Durante el juicio, Vela dijo que no recordaba nada de los hechos.

Sus padres le dijeron a Madrigal que había sido adoptada cuando tenía 18 años. En 2010, su madre le dijo la verdad sobre las circunstancias de su nacimiento.

«Por primera vez, he completado el rompecabezas que es mi vida», dijo Madrigal a la prensa el jueves, explicando que había transmitido la información a la Audiencia Provincial de Madrid para que fuera trasladada al Tribunal Supremo, que está estudiando un recurso de apelación contra la sentencia que absolvió a la doctora Vela.

Desde que estalló el escándalo, algunas asociaciones de víctimas han estimado que podría haber hasta 300.000 personas afectadas. En 2012, después de recibir una demanda colectiva de más de 250 familias, la Fiscalía General resumió el supuesto modus operandi de la red: «Consistía, esencialmente, en informar a la madre y a los miembros de la familia del recién nacido que el niño había muerto. El hospital se ofrecería a ocuparse de los restos. Ese menor fue entregado a otras personas».

Actualmente se desconoce cuántos españoles han recurrido a los bancos internacionales de ADN para encontrar a sus familias. Pero cada caso de éxito trae esperanza a aquellos que están buscando sus orígenes.

Estas empresas, que permiten a sus clientes explorar sus orígenes étnicos y construir sus árboles genealógicos, cotejan las muestras genéticas que poseen. Actualmente, la presencia de estas empresas en España no es tan grande como en los mercados angloamericanos. Las víctimas de la red española afirman que las empresas más conocidas son MyHeritage y 23andMe, que analizan más marcadores genéticos que los laboratorios españoles, lo que permite identificar relaciones de hasta cuatro grados de separación.

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