La ropa que no se mancha ni se arruga necesita financiación para expandirse

Un creador de ‘Ropa SMART’ con una facturación anual de 600.000 euros busca patrocinio para ampliar el negocio después de haber inventado una colección que no se arruga y que repele la suciedad.

Sepiia, una marca diseñada por Federico Sainz Robles, actualmente sólo incluye camisas y polos para hombres y mujeres, pero es probable que esto se extienda si se obtiene financiación: en el primer año, la firma facturó 300.000 euros y, gracias a una inyección de liquidez de 192.000 euros, ha conseguido duplicarla o rentabilizar esta inversión de 108.000 euros.

El tejido utilizado para hacer las camisas es, describe Sainz Robles, «similar a la piel de un melocotón o de una flor de loto», o de una textura muy fina, «pero microscópica», de modo que esto no es obvio a simple vista.

Como resultado, los fluidos que caen sobre él no se expanden, sino que permanecen en la superficie, o en la punta de los diminutos mechones de «cabello», y pueden ser eliminados con un cepillo una vez secos.

Además, este tejido no necesita planchado, no tiene olor ni acumula marcas de sudor y es elástico y transpirable.

Todo esto significa que los artículos raramente necesitan ser lavados y permanecen limpios, lisos e higiénicos incluso después de varios usos.

El hecho de que duren prácticamente para siempre y la falta de necesidad de lavar y planchar regularmente significa menos residuos -los botones están hechos de algodón reciclado y el embalaje es completamente reciclado-, a diferencia de lo que ocurre con la’moda rápida’, mucho más barata, que tiene un precio mucho más bajo pero no dura mucho tiempo, y requiere menos uso de electricidad y agua, lo que significa que su huella de carbono y su impacto ambiental es un 70% menor que el de una camisa o un top medio.

Sainz Robles dice que sus camisas de hombre y camisetas cuestan 84 euros y las de mujer, 79 euros, aunque este es un precio muy razonable para una prenda de ropa con una vida útil casi eterna y que se puede llevar una y otra vez sin ensuciarse, oler mal o arrugarse, y que también es extremadamente cómoda.

«El problema con la ropa económica es que tiene un costo oculto», explica Sainz Robles, un ingeniero que estudió diseño de moda.

«Para que un top o una camiseta sólo cueste 3 euros y para que la empresa obtenga beneficios de su venta, tendría que ser fabricado en condiciones terribles – en términos humanos y medioambientales.

«Todos nuestros productos se fabrican en España, utilizando materiales de alta tecnología y procesos sostenibles, de ahí el precio.»

Pero Sepiia tiene un sitio web que desglosa los costes de producción, de modo que los clientes pueden ver cuánto son los beneficios y cuánto son los gastos, y no se cobra por el envío nacional, independientemente del tamaño del pedido.

Empezando en 2016, Sainz Robles ya tiene ocho empleados a tiempo completo, y ahora está tratando de conseguir apoyo financiero por valor de 400.000 euros para hacer crecer el negocio, expandirlo y poner el sello de España en el mundo de la moda.

El año pasado, lanzó una pequeña campaña de financiación colectiva entre su círculo más cercano -lo que él llama «amigos, familia e idiotas»- para que pueda emplear a más personal e invertir en publicidad.

Esto generó la suma de 192.000 euros, lo que le permitió duplicar su facturación anual.

Sainz Robles pudo convertir su idea en un negocio gracias a diversas entidades de apoyo a nuevos comerciantes, como Google para Start-ups, el proyecto La Nave del Ayuntamiento de Madrid y el proyecto Lanzadera, operado por Juan Roig, propietario y fundador de la cadena nacional de supermercados Mercadona.

Luego le tomó dos años convertir la idea inicial en algo vendible.

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