La ciudad visigoda de Toledo amenazada por el desarrollo inmobiliario

Cuando el rey Teudis decidió trasladar la capital del reino visigodo a Toledo a mediados del siglo VI, no tenía ni idea de que las leyes urbanísticas modernas intentarían enterrarla bajo hormigón.

Hoy en día, los ladrillos y el cemento amenazan con destruir los restos de una ciudad que en su día fue coronada por los monarcas como dueña de un reino que se extendía por casi toda la península española y el sureste de Francia.

Un grupo ciudadano llamado Toledo, Sociedad, Patrimonio y Cultura, integrado por académicos y residentes locales, ha denunciado los planes de construir 1.698 viviendas en las 220 hectáreas del yacimiento arqueológico.

Las autoridades locales han negado rotundamente la acusación, insistiendo en que «no se construirá ni una sola[casa] en el sitio porque se le ha concedido la protección del patrimonio cultural[BIC]», pero admiten que los promotores tienen los derechos de construcción para construir 1.500 viviendas, y que se construirá un cuartel de la Guardia Civil en un lugar concreto «porque no hay nada bajo tierra allí».

Sin embargo, los arqueólogos y las asociaciones de patrimonio cultural exigen que se proteja todo el sitio y el paisaje circundante.

La impresionante ciudad medieval de Toledo se encuentra en lo alto de una colina. A sus pies, a orillas del río Tajo, se encuentra la antigua capital visigoda -una zona a la que se le ha concedido el estatus de BIC-, la máxima protección legal, que la hace intocable, cuatro veces. Sin embargo, década tras década, bloques de apartamentos, edificios oficiales y carreteras se han ido levantando a su alrededor, invadiendo la ciudad antigua. En la actualidad se están construyendo apartamentos de lujo con piscinas y balnearios en el lugar conocido como Vega Baja, que en su día fue sede de un circo romano. Ahora sólo las gradas del circo son visibles desde un parque y las calles cercanas.

El valor histórico es incalculable. ¿Por qué no valoran esto en lugar de querer desarrollarse?

ARQUEÓLOGO JUAN MANUEL ROJAS

En el marco del plan general de ordenación urbana de 1986, se permitió la construcción de 1.500 apartamentos. El nuevo plan de zonificación de 2007 que lo reemplazó mantuvo esta disposición, pero fue anulado por la Corte Suprema en 2017, lo que significa que el plan de 1986 tiene validez legal. Según el Ayuntamiento de Toledo, en 2017 se realizaron dos modificaciones para autorizar la construcción de un nuevo cuartel de la Guardia Civil, pero no de viviendas. A pesar de ello, las autoridades locales reconocen que los promotores tienen derechos consolidados en la Vega Baja, que era el suburbio, o suburbios, de la capital visigoda. El concejal de Urbanismo de Toledo, José Pablo Sabrido, asegura que «nunca se realizarán obras en la parte superior de la obra». Pero el grupo de ciudadanos no le cree.

«En esta zona, los visigodos construyeron las basílicas de Santa Leocadia, San Pedro y San Pablo, donde se celebraron al menos ocho ayuntamientos», explica Juan Manuel Rojas, arqueólogo que dirigió parte de las excavaciones, que han estado interrumpidas durante casi una década. «A principios de los años 70, el arqueólogo Pedro de Palol encontró los restos de la basílica de Santa Leocadia (hoy basílica del Cristo de la Vega) y, en 2001, documentamos varias estructuras de una gran construcción con muros de 1,3 metros de espesor. Ahora hay una clínica allí», se queja.

Antonio Zárate, miembro de Toledo, Sociedad, Patrimonio y Cultura y de la Real Fundación Toledo, también está preocupado por la actividad constructora. «El circo romano no terminó en la cerca del parque. Dicen que no hay nada más allá y por eso pueden construir casas para gente rica con vistas al centro histórico. Sólo para ellos», se queja. «Aquí mismo, donde estaba la iglesia de Santa Eulalia, van a haber 86 casas, otras 300 donde estaba el circo; al otro lado de la Vega[Baja] han construido un hotel boutique […] Se construyó una escuela sobre el Templo de Marte. ¿Qué están haciendo?»

El sitio arqueológico está actualmente vallado, pero múltiples carriles de tráfico con rotondas lo atraviesan y está rodeado de casas de varios pisos de altura. Los restos de estructuras visigodas, romanas y musulmanas se pueden ver en las zonas excavadas por los arqueólogos hace años.

«Hay pocas ciudades en Europa con una colección tan grande de estructuras monumentales. El valor histórico es incalculable. ¿Por qué no valoran esto en lugar de querer simplemente desarrollar la tierra? «Es como tener un cuadro de[l artista español Joaquín] Sorolla en el desván cubierto de polvo y humedad, y no mostrarlo. Tenemos que pensar en las generaciones futuras».

Araceli Pereda, presidenta de la asociación de protección del patrimonio Nuestra Hispania, afirma que van a exigir una explicación al Ayuntamiento de Toledo y a la Junta de Castilla-La Mancha por lo que está sucediendo. «Era la capital del reino visigodo», exclama. «No sólo tenemos que proteger la zona BIC, sino también sus alrededores, que forman parte de la misma ciudad […]. Ya están construyendo apartamentos de cinco pisos. Es muy alarmante».

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