España abre una investigación sobre el suicidio del ex jefe petrolero venezolano

Investigadores españoles están investigando las circunstancias que rodearon la muerte de un ex funcionario de la compañía petrolera estatal venezolana cuyo cuerpo fue encontrado en Madrid hace una semana.

Su muerte priva a los investigadores de información clave sobre varios casos en curso.

Juan Carlos Márquez Cabrera había ocupado un alto cargo en PDVSA de Venezuela durante la presidencia de Hugo Chávez, y se vio envuelto en una investigación judicial sobre lavado de dinero con los fondos de la compañía petrolera.

La investigación también afecta a Raúl Morodo, ex embajador de España en Venezuela, y a su hijo Alejo, quien supuestamente recibió 4,5 millones de euros de PDVSA a cambio de un falso trabajo de consultoría en Europa.

Márquez Cabrera, que había expresado su voluntad de colaborar con la investigación en declaraciones al juez el 19 de julio, fue encontrado muerto dos días después en una casa de Alcobendas (Madrid).

Mientras que fue encontrado colgado de su propio cinturón, sugiriendo suicidio, el Tribunal Superior de Justicia de España, la Audiencia Nacional, ha ordenado una investigación sobre su muerte. No se encontró ninguna nota de suicidio.

Los miembros de la investigación han expresado su sorpresa por el hecho de que Márquez Cabrera se suicidaría poco después de volar desde los Estados Unidos, diciéndole al juez que sabía «muchas cosas» sobre PDVSA y el ex embajador, y demostrando su voluntad de cooperar.

De regreso en Venezuela, este hombre de 48 años había sido secretario general de Entidades Empresariales, respondiendo ante el entonces ministro de Energía, Rafael Ramírez, cuyo paradero se desconoce en la actualidad y que es buscado por los fiscales de su país. Bajo el régimen de Chávez, Márquez Cabrera supervisó decenas de millones de dólares en transacciones realizadas por la compañía petrolera más grande de Sudamérica.

Alrededor de 4,5 millones de euros fueron a parar a Europa, donde se cree que el hijo del ex embajador Raúl Morodo (que sirvió entre 2004 y 2007) realizó trabajos ficticios de consultoría para PDVSA entre 2008 y 2012.

Márquez Cabrera fue una figura esencial en el caso Morodo que se investiga en el Tribunal Superior de Justicia de España. Después de prestar testimonio ante el juez Santiago Pedraz, fue puesto en libertad, pero siguió enfrentando cargos y se le prohibió salir de España.

El ex funcionario de PDVSA había volado desde los Estados Unidos sabiendo que estaría detenido en Madrid por una orden de arresto en su contra. Prácticamente se estaba entregando, dijeron fuentes familiarizadas con la investigación.

Error de Interpol
El viernes por la tarde, después de que Márquez Cabrera hubiera testificado ante el juez, las autoridades de Interpol en Washington alertaron a la policía española sobre su presencia en un vuelo con destino a Chicago, y dijeron que sería deportado inmediatamente a España. Esto resultó ser un error: el funcionario venezolano había reservado el vuelo pero nunca se subió a él.

Su cuerpo fue encontrado el domingo a las 14.20 horas en un edificio de oficinas de San Sebastián de los Reyes-Alcobendas, 18 kilómetros al norte de la capital, después de que un amigo y socio de negocios, que en repetidas ocasiones no pudo contactar con él, llamara a la policía.

Su muerte priva a los investigadores de información clave sobre varios casos en curso que involucran a ex funcionarios de PDVSA que ahora residen en España. Una investigación interna de la compañía petrolera calcula que varios ex ejecutivos canalizaron al menos 500 millones de dólares mediante la adjudicación de contratos a sus propios negocios y la manipulación de ofertas, para luego blanquear el producto en España.

Añadir comentario