‘Benvinguts’ a la ‘Casa de Cataluña’ de Londres

Las ciudades reinventan su propia imagen a lo largo de los años, ocultándose o revelándose según las necesidades. En 1900, por ejemplo, uno de los pocos edificios de estilo Tudor que se conservan en la City de Londres surgió de debajo de varias capas de cal y paneles de madera.

El edificio sobrevivió al Gran Incendio de Londres en 1666, y durante muchos años fue un pasadizo hacia el Templo Interior, la asociación profesional de algunos de los más prestigiosos abogados de la ciudad.

Pero hoy en día es la sede de la «Casa de Cataluña», así llamada hace apenas un año, cuando se levantó la suspensión de los poderes regionales en Cataluña. Al igual que la Casa de Gibraltar, la Casa de Cataluña sigue la estela de otros territorios sin competencias en materia de asuntos exteriores, pero con el deseo de realizar una labor de divulgación diplomática de facto.

«Hay mucha ignorancia y demagogia cuando se trata del trabajo que hacemos», dice Sergi Marcén, el «embajador» de Cataluña en el Reino Unido. Su tarjeta de visita dice: «Representante del Gobierno».

«Somos meros representantes en este país para la promoción de todos los ámbitos y sectores en los que el gobierno catalán tiene competencias: economía, turismo, cultura y asuntos institucionales», afirma. Cada año, dos millones de turistas británicos viajan a Cataluña y gastan una media de 200 euros al día.

El edificio sobrevivió al Gran Incendio de Londres en 1666, y durante muchos años fue un pasadizo al Templo Interior.

Sin embargo, una de las 6.000 urnas de plástico que se exhiben de forma destacada es una urna de plástico, una de las 6.000 que se utilizaron en el referéndum ilegal sobre la independencia celebrado el 1 de octubre de 2017, a pesar de las advertencias del Tribunal Constitucional de que si se hiciera así se violaría la legislación española.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español, que ha pedido al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que ordene el cierre cautelar de varias de estas delegaciones en el extranjero, argumenta que sus actividades «coinciden con los objetivos del proceso secesionista en Cataluña con singular intensidad».

Pero Marcén parece indignado por la idea. «Explicamos la situación institucional de Cataluña. Somos los delegados de la Generalitat de Catalunya», afirma.

  • «¿Y cuál es esta situación institucional? ¿Cómo le explicas a un inglés lo que está pasando allí?»
  • Les decimos que hay un conflicto político que necesita ser resuelto. Que hay dos millones de ciudadanos que reclaman el derecho a la autodeterminación, así como otros dos millones de catalanes que se oponen a él. Y si nos preguntan sobre los acusados en juicio en la Corte Suprema, los describimos como presos políticos, porque eso es lo que son. Todo el mundo sabe que no hubo rebelión ni violencia allí».
  • Pero quizás para esos dos millones de catalanes no separatistas, no se trata tanto de un conflicto político como de un conflicto jurídico derivado de haber infringido la ley….».
  • «Sí, pero para eso son las urnas. Fue el otro lado el que ganó».

Con tres plantas, la delegación cuenta con oficinas de cultura, turismo, comercio e inversión. «Es mucho trabajo», dice Oscar Martí, director de la Oficina Catalana de Comercio e Inversión. «Alrededor del 25% de las empresas catalanas exportan al Reino Unido y cada vez son más las empresas británicas que se interesan por el mercado catalán, especialmente en el campo del software y la tecnología».

El edificio cuenta con una plantilla de unas 30 personas que, al menos por ahora, no parecen muy preocupadas por la posibilidad de que el Gobierno español consiga cerrar la Casa de Cataluña. Tal vez sospechen que habrá una larga batalla legal antes de que eso suceda, si es que sucede.

  • «¿Pero es normal que acojas a Carles Puigdemont, que es un fugitivo de la justicia española?» (El ex primer ministro catalán, que huyó de España tras la declaración unilateral de independencia, estuvo en Londres el pasado mes de mayo.)
  • Si aparece Puigdemont, como 130º Premier de la Generalitat, le mostramos todo nuestro apoyo, como lo haríamos con Jordi Pujol o José Montilla».

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