Absuelto el exdirector de Salesianos de abusos sexuales a 27 alumnos al no ver los jueces “ánimo libidinoso”

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La Audiencia Provincial de Cádiz ha absuelto al exdirector de Salesianos de Cádiz, el sacerdote Francisco Javier López Luna, de los delitos continuados de abusos sexuales a menores de los que se le acusaba, dos de ellos sobre escolares de menos de trece años y nueve sobre mayores de 13, así como de los once delitos contra la integridad moral que, con carácter alternativo a los anteriores, añadió el Ministerio Fiscal en sus conclusiones finales.

La sentencia ha tenido los votos a favor de dos magistrados y un voto particular de una magistrada que no ha estado de acuerdo con la resolución. El sacerdote estaba acusado de abusos sexuales y agresiones físicas a 27 alumnos cuando era director del colegio religioso de Cádiz, y se enfrentaba a una pena de 38 años de prisión.

El fallo considera probado que López Luna practicaba juegos como el ‘goldfish’ (golpear con la mano los genitales por encima de la ropa) o incluso arrancar vello púbico. Los jueces hablan de “tocamientos sorpresivos, breves y por encima de la ropa del sexo de los menores, en el contexto de un juego aceptado de contrario, a veces precedido de una clara provocación por parte del menor”.

Sin embargo, también aclaran que algunos de estos juegos “no ha quedado probado que tuviera un componente erótico ni que el acusado llevara a cabo con móvil sexual alguno”. Se describen acciones como “el puntual episodio de rociar con espuma los genitales del menor, de manera furtiva, por sorpresa”. Un hecho que según el documento es “más integrante de la falta de vejaciones injustas de carácter leve”

Según se fundamenta, el exdirector cultivaba “la cercanía”, una actitud positiva que deja de serlo cuando “se desdibuja la figura del docente (…) y se ensalza un concepto de la amistad y camaradería más que dudoso”. Por ello, considera “censurable” la actitud desde el punto de vista educativo, “más cuando se lleva a cabo a espaldas de los padres o tutores de los menores que no son informados de ello”. Sin embargo, los jueces niegan que dicho comportamiento se debiera a un plan con doble fin.

Según la sentencia, los magistrados Manuel Grosso de la Herrán y Miguel Ángel Ruiz Lazaga han considerado que, en algunos de los hechos examinados sí existieron «vejaciones», pero consideran que “no se aprecia un ánimo libidinoso de abuso sexual, ni acciones objetivamente con una entidad de abuso sexual, en las que, frente a las imputaciones concretas que se presentan, hay un margen de duda de que inequívocamente haya una connotación sexual”.

“Entender que dicha conducta se lleva a cabo por el acusado en ejecución de un plan preconcebido para crear el clima idóneo con el que llevar a cabo actos con los menores encaminados a satisfacer sus deseos libidinosos es una motivación que debe quedar plenamente acreditada, sin el menor género de duda, y no basta se trate de un comportamiento que resulta desconcertante en una relación de amistad entre un adulto y unos menores”, apunta la sentencia.

En sus consideraciones, se basan también a “la dimensión mediática polarizada” que ha llevado a “una sugestión grupal” en los testimonios de los menores. Eso “hace que los testimonios ofrecidos terminen siendo fruto de un aprendizaje donde la espontaneidad y frescura desaparece y con ella la posibilidad de llegar a conocer lo verdaderamente acontecido”.

No opina igual la magistrada Ana María Rubio Encinas, en un principio ponente del tribunal, y que ha preferido emitir su voto particular en la sentencia. Considera que el sistema de créditos sí tenía un interés preconcebido para “embaucar a los chicos”, que los menores no han sufrido sugestión grupal y que las vejaciones a las que fueron sometidos no se pueden considerar leves. “Por todo lo anterior entiendo que el acusado Francisco Javier López Luna debe ser condenado por los delitos de abusos sexuales que he definido en mi voto particular”, añade.

Durante el juicio, padres y menores describieron las supuestas “prácticas” de López Luna; por ejemplo, pescozones, patadas o juegos de carácter “libidinoso”. Los afectados contaron episodios en el despacho del exdirector que iban desde “juegos de manos” a otros de mayor agresividad que llevaron a algunos chicos a desarrollar “verdadero pánico a don Javier”, como aseguró un padre. Los progenitores contaron, además, que era común que sus hijos “llegaran a casa marcados con moretones” que siempre achacaban a percances “durante el recreo”.

Una de las madres contó durante el juicio cómo supuestamente los juegos de López Luna se basaban en un sistema de créditos mediante el cual los niños podían saltarse clases a cambio de un castigo físico. La mujer describió una de las agresiones que su hijo sufrió, el llamado goldfish: “Consistía en que él [López Luna] le tirara fuerte de los genitales para, así, pagar su crédito”. “A mi hijo le han pasado cosas que sé que jamás me va a contar”, ha apuntado la madre del menor que, en ese entonces, estaba en 1º de ESO.

Igualmente se le absuelve de las quince faltas continuadas de lesiones o de malos tratos de obra que se le imputaban, si bien, se le condena, como responsable civil directo, a indemnizar en concepto de daños morales con la cantidad de 500 euros a doce menores.

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Categorías: Sociedad

  • Isa

    Cuesta trabajo creer que 30 padres, la policía, la fiscalía, una magistrada y el juez instructor estuvieran todos equivocados y dos magistrados tengan la razón. Solo dos cuestiones: ¿qué hubiera ocurrido si hubiera sido el director de un colegio público en lugar de uno religioso? Porque López Luna ha encontrado el apoyo de su congregación , de algunos padres y de ciertos sectores recalcitrantes de la derecha religiosa gaditana. El director de un colegio público no hubiera contado con el apoyo ni de la administración ni de ningún sindicato. Este hecho, el religioso, es el que empaña todo.

    • Sostiene Pereira

      ¿En qué se basa para afirmar que porque este sujeto tuviera “el apoyo de su congregación, de algunos padres y de ciertos sectores recalcitrantes de la derecha religiosa gaditana”la sentencia no ha sido otra?

      • Lorente P.

        Esos juegos con menores no pueden ser aceptados. Larga es la lista de pedófilos en los colegios religiosos para no tener cuidado que tipo de educación damos…

      • Olga Toledo

        Como si no se viera de lejos.. la cantidad de pedófilos viciosos que hay bajo esos hábitos religiosos…

        • Sostiene Pereira

          No sé qué ves de lejos, yo sólo el olor de tu conejo.

          • Olga Toledo

            Ni siquiera mereces un insulto, así que lo omitiré.

    • Lorente P.

      Esos juegos con menores no pueden ser aceptados. Larga es la lista de pedófilos en los colegios religiosos para no tener cuidado que tipo de educación damos.

    • JOSEP Mar

      llevas toda la razon, su comportamiento es ejemplar, deberias meter a sus hijos en su colegio para que les aplique ese estupendo metodo didactico….

  • Anmalio33

    ¿Entonces que han visto?, yo sin ver nada, creo que es in indecente canalla, que merece un ejemplar castigo, ¿o no se sabe que continuará haciendo salvajadas que marcarán de por vida a inocentes?, es una verdadera inhusticia. Es mi opinión, no creo ser único en el mundo mundial. Debería pedir que le encerraran ya que creo que eso no se puede perdonar confesandolo, lo volvera ha hacer, es un canalla y tiene de religioso lo que muchos de ellos, es in infame.

  • Olga Toledo

    Sólo alcanzo a decir… ¡Cómo no! En fin.. otro caso, que no van a tener en cuenta.. ya que no había “ánimo libidinoso”. Otra vez culparán a los niños, por ir.. “provocando”, como si lo viera…

  • Alejandro Neila

    Pregunto si los jueces son unos enfermos mentales, unos acomodados por las presiones corporativas e interinstitucionales, carecen de juicio racional o han aceptado prebendas. Estas son las ideas que me vienen a la mente, una vez leído el artículo periodístico. Esto no sucede ni en el mundo de las ranas. Muy bien por el voto particular y este descabellado delirio merece ser recurrido y debe hacerse; no encuentro palabras en la RAE para calificar la actividad pedagógica de este energúmeno.