El presidente que pretendía ir a Bruselas a votar lo que le diera la gana

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Que el Parlamento corrija la siniestra intención de nuestro irresponsable presidente ha sido un movimiento digno de elogio. Ahora debe bajar a la calle una clara decisión de cómo quieren España y los españoles atender a esa tremenda realidad de los refugiados (Jorge M. Reverte)

 

La política nos da a veces motivos para sentirnos orgullosos de pertenecer a este país. Y los parlamentarios de otras formaciones, que no los del PP, han conseguido que Mariano Rajoy vaya a Europa con un mandato que supera lo que el PP deseaba: decir lo que a él le apetecía sin tener que ajustar las cuentas con nadie después.

Vivimos una situación que aunque nadie se lo esperaba le gusta al PP más que comer con los dedos. El Gobierno de Rajoy es un Gobierno que no tiene que rendir cuentas a un Parlamento que no le ha elegido. Lo que ha sido interpretado por la derecha no como son las cosas, o sea, que es un Gobierno en funciones, sino como la interpretan los bandoleros: es un Gobierno irresponsable.

Y en esas estamos: el jefe del Gobierno en funciones, con toda su irresponsabilidad a cuestas, se iba a marchar a decir lo que le diera la gana a Bruselas. Y no se lo ha impedido nadie porque no se puede, pero va acompañado de un recado cristalino: lo de Grecia, Turquía y los refugiados, la política europea con ese asunto es inmoral y radicalmente contraria a la carta de Derechos Sociales que ampara Europa.

Que el Parlamento corrija la siniestra intención abstencionista de nuestro irresponsable presidente ha sido un movimiento digno de elogio, de un elogio que no suele ganarse demasiadas veces. Del Parlamento debe bajar ahora a la calle una clara decisión de cómo quieren España y los españoles atender a esa tremenda realidad de los refugiados.

Hasta ahora España ha ido bandeando ese asunto como si no le incumbiera. Pero ya ha llegado el momento de mojarse, y empezar a pensar en nuestras avenidas y plazas llenas de paseantes que hablen árabe, o pastún, o chapurreen inglés, y tengan un pasaporte sirio o ninguno. Y en nuestros pueblos, urbanizaciones de casas prefabricadas llenas de gente con costumbres extrañas. A toda esa gente hay que darle de comer y enseñarle a hablar en castellano. Lo que se llama solidaridad.

Siempre que se vota se está votando un programa. A la gente se le suele olvidar. Cuando algo no viene en el programa, se vota un talante. La irresponsabilidad que pretendía llevar Rajoy en su maleta era demasiada.

Jorge M. Reverte

 

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  • José Néstor

    El Presidente del Gobierno de España,dadas las condiciones políticas actuales,cumple su función a duras penas.Por ende, va Bruselas como nube liviana y pasajera. Más allá de lo que resuelva con los refugiados la Europa mercader,a mí me parece de mayor importancia el caso de España. Me explico sin ambages.Para que se reconozcan a sí mismos,todos los españoles vivirían en tensa armonía dinámica y creadora, con una democracia DIRECTORIAL,lo más directa posible,con cuatro idiomas oficiales. A saber,es inconveniente para España,la monarquía parlamentaria,no le serviría la presidencialista. En suma,para que se reconozcan los españoles, deben aprender con humildad conocerse desde el florecimiento pleno de su rica diversidad, el sentido y. la práctica de la unidad.Reconocer los himnos de sus pueblos,adoptar el himno universal de Europa y su bandera. EL MUNDO ENTERO ES LA PATRIA DE LOS SABIOS” Demócrito.