Leopoldo María Panero: “El mundo es un manicomio y Ciempozuelos, la oficina”

Leopoldo María Panero sufría esquizofrenía, o eso decían los psiquiatras, aunque los síntomas más aparentes eran sus ráfagas de lucidez, sus frases sarcásticas y su inteligencia rebelde, como muestra esta breve galería de declaraciones en los últimos años, recogidas en diversos medios de comunicación.

Su enfermiza curiosidad le llevó a pasear por la poesía, la literatura, la física o la antipsiquiatría, entre otros territorios. Era, un loco casi indispensable para soportar tanta infamia como anda suelta por el mundo. Panero, el poeta maldito, murió este jueves en Las Palmas de Gran Canaria.

Un deseo: Quiero la libertad y largarme de este país de mierda. Me quiero ir a uno donde respeten la educación, la cultura y el cuerpo humano


El proletariado
No creo en la clase obrera española. Son payasos alfredolandescos. Tras 40 años sin ideología obrera, sólo queda la picaresca y un proletariado chistoso


La democracia
: Soy anarcoindividualista, pero creo. Me sorprende que alguien dijera que la democracia es un anacronismo. No creo que Tejero sea muy moderno. Pero los diputados están como cabras


España
: España es el único país del mundo en el que se le pega a los borrachos. En España se puede mentir, robar y asesinar en nombre de Dios. ¡Pero ay de aquellos que meen en la calle! Desearán no haber nacido


El manicomio: Te dan electroshocks y luego te ponían una imagen de santa Teresa en la mesilla. No he visto un nazi parecido en los días de mi vida


Sensaciones
: En Canarias me levantan del banco en el que estoy durmiendoSiguen puteándome. Y cada vez más

Tras su muerte: Seguro que si me muero publicarán el gran poeta maldito injustamente tratado de monstruo. Mi epitafio será algo así como el gran poeta maldito que fue tratado injustamente

Autorretrato: Yo soy bisexual y sadomasoquista. Sádico con las mujeres y masoca con los hombres, aunque también sádico con algunos tíos, depende de lo guapos que sean

El manicomio: El mundo es un manicomio y Ciempuzuelos, la oficina

Para terminar: El empleado de la morgue cogió un diente de oro a una prostituta y se fue a bailar

Se cantan himnos a la virgen y loas a la cruz
que no existe, y al más allá, mientras Dios quema
 y mi cuerpo escupe sobre el suelo el martirio
y vomita la cerveza y el vino del sufrimiento


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